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LA INFLUENCIA DE LOS ÁNGELES EN EL PSIQUISMO (Parte 4)

Lic. en Fil. y Psic. MARIANA VOGLIAZZO (UCA ARGENTINA)

Esta es una entrada especialmente útil a psicólogos, psiquiatras, consejeros, sacerdotes.

Siguiendo  con  la cuestión 111 prima pars, en el artículo tercero Santo Tomás desarrollará  el tema de  la  influencia de los ángeles sobre el psiquismo inferior: es decir sobre la imaginación y los sentidos. Ciertamente aquí nos hallamos con el campo de acción propio y específico de los ángeles sobre el psiquismo. 

 

En relación a la imaginación, dirá Santo Tomás que los ángeles son capaces de excitar o alterar este sentido interior del hombre con su virtud natural de manera directa  mediante el movimiento local de los espíritus y humores. Encontramos en la Suma Teológica varias citas al respecto:

 

'El ángel altera la imaginación, no ciertamente imprimiendo en ella alguna forma imaginaria que antes no haya pasado por los sentidos, pues no puede el ángel hacer, por ejemplo que un ciego imagine los colores; sino que lo hace mediante el movimiento local de los espíritus y humores, según queda dicho’  ‘Ahora bien, es sabido que las apariciones imaginarias provienen a veces  en nosotros de la alteración local de ciertos espíritus y humores corporales’ ( I q.111, a.3) 

 

Dicha inmutación puede darse a veces con enajenación de los sentidos internos y otras veces sin ello, imprimiendo una gran variedad de visiones imaginarias.

 

Estamos ante la presencia de dos disposiciones fundamentales que según el Aquinate serán el nexo entre la dimensión fisiológica y la dimensión psíquica del hombre.

 

1-La primera es la disposición de los espíritus que -según Castellani- podrían  asimilarse a las ‘corrientes nerviosas’[1], siendo una especie de vehículos orgánicos de las fuerzas orgánicas desde los distintos miembros o partes del cuerpo[2] 

 

2-La segunda, en cambio, es la disposición humoral que refiere más bien a las secreciones endocrinas[3], las cuales tienen un efecto directo sobre el sensible, pudiendo excitar o inhibir determinadas pasiones.

 

En conclusión tanto los espíritus como los humores pueden conmoverse y generar alteraciones a nivel sensitivo, siendo instrumentos de las pasiones. Así, a modo de ejemplo: ‘El movimiento de la ira viene a ser causa de cierta efervescencia de la sangre y de los espíritus junto al corazón, que es el instrumento de las pasiones del alma’ (I-II q.48 a2)  

 

Y tan grande puede ser esta conmoción según Santo Tomás que, así como en el sueño por la acción de los sentidos internos pueden generarse interiormente imáginestambién, en los que se encuentran en estado de vigilia pueden darse apariciones imaginarias, tal como acontece a los frenéticos: ‘Y tanta puede ser la conmoción  de los espíritus y humores, que acontezcan tales apariciones incluso a los despiertos, como sucede en los frenéticos y otros casos semejantes’ (I q.111, a.3)

           

Reiteramos una vez más, es a través del movimiento local de estos espíritus y humores, vehículos corpóreos, la manera en que el ángel puede afectar la imaginación, haciendo que una imagen aparezca o desaparezca. Sin embargo no puede provocar el ángel el surgimiento de una imagen que todavía no haya pasado por los sentidos, es decir no puede imprimir una forma nueva imaginaria, haciendo por ejemplo que un ciego de nacimiento imagine los colores, puesto que la imaginación solo puede actualizar formas sensibles previamente recibidas por los sentidos externos:

 

“No pueden, sin embargo, causar ninguna forma imaginaria sin seguir el proceso ordinario psicológico, es decir, sin que total o parcialmente tales formas o especies se reciban actualmente de los sentidos exteriores o sin que, recibidas previamente, se conversen en los centros sensoriales interno’(I q.111, a.3). 

 

'La comixtión del espíritu angélico y la imaginación humana no se hace a modo de unión por esencia, sino mediante los efectos que del modo dicho puede causar el ángel en la imaginación al sugerir las cosas que él conoce, aunque no del modo que él las conoce’ (I q.111, a.3). 

 

Ahora bien, una vez que el ángel genera estas visiones o imágenes en la potencia imaginativa, podría suceder que la razón deje de ser iluminada por la luz de las veritas rerum y pase a ser iluminada por imágenes cuyo valor de objetividad puede ser mínimo. Como resultado el criterio de realidad de la persona puede verse seriamente enturbiado u obscurecido, causando a su vez un desorden a nivel de las potencias superiores del alma, y conduciendo al hombre a un estado de severa perturbación mental en tanto que la inteligencia se aleja del orden de lo real.

 

Así, el demonio, por ejemplo, puede infundir imágenes y afectos que inducen a pensamientos falsos. Bajo la guía de la imaginación puede infundir esquemas o categorías que atrofien y obscurezcan la luz del entendimiento. Poco a poco la persona se va alejando de la realidad y va construyendo una realidad ficticia. Es evidente la importancia que esta cuestión tiene para juzgar sobre la existencia de ciertos fenómenos psíquicos, tales como visiones, alucinaciones, o ilusiones, ya que los ángeles pueden con su virtud natural provocar dichos fenómenos  en el hombre a través de su acción sobre la imaginación.

 

Seguiremos en la próxima entrada con  el último artículo de la cuestión 111 de la prima pars de la Suma Teológica

 

 [1] Castellani, L. Comentando la Iª q.101 a.3 ad 2ª. Club de Lectores.

[2] Bitochi, Gustavo; La potencia orgánica del apetito sensible

[3] L. Castellani en una nota al pie de página comentando la q.101 a.3 ad 2ª. Club de Lectores

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